El hombre que vendió La Torre Eiffel

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Foto de pixabay.com

Víctor Lusting es el nombre de uno de los personajes que pasó a la historia no por su contribución a la humanidad en algún campo, como la política, la ciencia o el arte, sino que se hizo famoso con el título de “el mayor estafador de todos los tiempos”.

Un artículo dedicado a este artista del fraude, publicado en el portal taringa.net, relata como este caballero dotado de un “carisma embriagante”, utilizó su sonrisa encantadora y sugestiva para inmortalizar su imagen como “el hombre que vendió la Torre Eiffel”.

Lusting, quien tenía un amplio y profundo historial de estafas en toda Europa, estaba al tanto de los sonantes problemas que sufría París, en 1925, a causa de los desproporcionarles gastos de mantenimiento que producía el emblemático monumento. Fue en esta particular situación, donde todos percibían un problema, donde Víctor encontró una oportunidad de hacerse millonario casi de forma instantánea.

Todo comenzó adoptando el falso personaje de oficial de gobierno, a nombre de quien envió invitaciones de negocios a seis comerciantes de la industria metalúrgica, para reunirse en la misma Torre Eiffel.

A pocos días, buscó a las inversiones en lujosas limusinas y los llevó al punto de encuentro, donde con un elaborado discurso les presentó los beneficios de comprar el espectacular monumento. Embaucando a los invitados en un juego de egos, los convenció de participar una pequeña subasta, con el fin oculto de obtener la mayor cantidad de dinero posible. Un ambicioso empresario, llamado André Poissen, ganó la competencia y entregó a Lusting un maletín repleto de dinero para cerrar el negocio inmediatamente. Víctor tomó el dinero y embarcó un tren rumbo a Viena, donde viviría como un duque durante varios años.

Pero, las aventuras de este soberbio estafador no terminaron aquí. Poco tiempo después de su famosa venta ficticia, convenció al mismísimo Al Capone para realizar un negocio ficticio, con el que logró robarle 40 mil dólares. Luego de mantener el dinero guardado en una caja de seguridad durante dos meses, Víctor lo regresó al mafioso, acompañado de una nota de disculpas por un “negocio fallido”. Capone, sorprendido por la “integridad y honestidad” del que catalogó como “buen hombre”, le envió cinco mil dólares por su gesto de no haberse escapado con el dinero. De esta forma, Lusting no solo ganó una considerable suma de dinero sin hacer nada, sino que también obtuvo el reconocimiento y la admiración de uno de los delincuentes más peligrosos de la historia.

Por un largo tiempo, Víctor Lusting abusó de su suerte como estafador, hasta que fue atrapado en uno de sus negocios y enviado a la prisión de Alcatraz.

Fuente: taringa.net

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