Mi Primera Comisión Como Afiliado con Clickbank.

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“¡Amor, gané 33 dólares!” grité lleno de emoción mientras mi esposa se acercaba al comedor donde me encontraba con mi laptop.

En mi computadora podía verse mi cuenta de Clickbank, con una pequeña barra verde que representaba ese primer ingreso.

Fue un 31 de diciembre de 2009 recién pasadas las 7pm. Puedo asegurarte que mientras brindaba aquel fin de año solo podía pensar en la oportunidad que tenía por delante para cambiar por completo mi estilo de vida. Había logrado pasar a la acción y demostrarme a mí mismo que era posible ganar dinero promocionando productos de otros a través de Internet.

Aún tengo el recuerdo vívido de esa primera comisión. Sin mucho conocimiento pero con una gran determinación había elegido promocionar un ebook de 49 dólares de los cuales obtenía el 75% de comisión, y había comenzado, sin saberlo, uno de los caminos que más gratificación ha traído a mi vida.

Pero aquí viene la parte que nadie te cuenta…

Había gastado con la tarjeta de crédito de mi madre entre 200 y 300 dólares para generar esa primera comisión. No recuerdo el monto exacto. Te puedo asegurar que eso me resultó secundario en ese momento. Podría haberme retirado con ese mismo gasto sin ningún ingreso y sin saber si este negocio podía ser cierto. Así que desde mi punto de vista, invertí $300 para descubrir y validar un negocio en el que podía generar ingresos desde casa, sin tener un producto propio para vender, sin soporte al cliente, sin procesar pagos, ni envíos.

Ahora debía descubrir como convertirlo en un negocio rentable, con el cual pudiera vivir y mantener a mi familia.

Había un problema…

Grande de hecho.

Mi esposa y yo éramos un matrimonio joven con recursos económicos muy limitados. Trabajábamos como voluntarios de una ONG y nuestros ingresos no nos permitían costear los gastos que genera un negocio online. Gastos como un servidor web e invertir en publicidad para llevar tráfico a la oferta por la cual recibiría la comisión.

Pero esa pequeña comisión de 33 dólares había encendido una chispa que ahora ardía en mi interior y que no podía ser apagada por las dificultades económicas que afrontaba. Necesitaba encontrar una solución. Sabía que no me perdonaría dejar pasar esta oportunidad. Después de todo, las dificultades forman parte del camino al éxito.

Hace un momento te comenté que había invertido en publicidad con la tarjeta de mi madre. Por supuesto, ella lo aprobaba. La primera barrera que me encontré fue que para operar en Internet necesitaba contar con una tarjeta de crédito para pagar por mis gastos de publicidad. Yo no tenía tarjeta y aunque visité varios bancos, ninguno quiso (o pudo) brindarme una tarjeta de crédito. Esto es algo común en países como Argentina cuando no tienes un trabajo en relación de dependencia. Así que encontré en mi madre la solución. Ella no entendía ni para que la necesitaba, pero confiaba en mi, y en que yo pagaría los cargos generados.

La siguiente dificultad era conseguir el dinero para pagar por publicidad. Esto no era nada sencillo. Restringimos nuestros gastos al mínimo posible, aún descuidando otros gastos importantes como seguros médicos, con tal de contar con un pequeño fondo para invertir. No digo que haya sido una decisión sana, pero en su momento no encontré mucho más por hacer. Por suerte, Dios me regaló una esposa dispuesta a asumir sacrificios temporales y que confiaba 100% en mi capacidad para sacar adelante este nuevo sueño.

Haciendo esos sacrificios, más algunos “trabajitos” de reparación de PC para amigos, podíamos separar unos 200 dólares al mes que iban destinados por completo a mis campañas. En años posteriores cuando me tocó volver a comenzar prácticamente de cero lo hice de manera más inteligente, pero ese será materia de otro post.

Finalmente llegó el momento esperado

Al contar con una inversión tan pequeña, el proceso se hizo lento, pero luego de 3 meses llegó el día donde por cada dólar invertido generaba en promedio lo mismo en comisiones. Un par de días más de optimización y finalmente tuve mi primera campaña rentable. Esto quiere decir que para generar una comisión de 33 dólares, gastaba menos de 33 dólares en publicidad. Con 200 dólares invertidos en marzo de 2010, recuperé la inversión y me quedó una pequeña ganancia de poco más de 60 dólares.

Había llegado el momento de incrementar mis gastos de publicidad exponencialmente, para convertir esos 60 dólares en 600… o mucho más. Ya sabía que cada vez que yo metía $1 en mi negocio en forma de publicidad, obtenía aproximadamente $1.30 de ingresos en forma de comisiones. No hace falta ser un genio para saber que ahora debía tratar de meter la mayor cantidad de dinero posible en “mi nueva maquinita de hacer dinero” 🙂

Esto se llama ESCALAR campañas, y a través de los años he hecho un arte de esta técnica. Hoy, comisiones como la primera de 33 dólares ingresan a mis cuentas de afiliados 2 o 3 veces por hora. Si estas interesado en saber más hoy te traigo este Exclusivo Videocurso Gratuito Donde Revelaré Cómo Generé Más de $300,000 el último año.

Se que es muy probable que tengas muchas preguntas. El marketing de afiliados puede llegar a ser abrumador, pero tomé la decisión de hacer ese camino un poco más claro y simple para que tu lo recorras.

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